ralá.
Tengo celos del pasado, que son celos incurables;
desconfianza de la historia que viviste en el ayer,
de los ojos que se vieron en tus ojos adorables,
de los sueños que forjan tus instintos de mujer.
Y supongo dolorido, los innumeros probables
cazadores que tuvieron las bellezas de tu ser,
y me asaltan, una a una, las palabras miserables
que engañaron tus oidos con promesas de placer.
Es inútil; nadie puede borrar ya lo que ha pasado,
y tus besos me recuerdan otros besos que tu has dado
y anticipanse mis celos en el mismo porvenir.
Porque en vez de consolarme, cada vez estoy mas triste
presiento que los años de placeres que viviste
son los años de martirio que me quedan por vivir.








